Aqui otras par que las poubliques la sig semana.....Adoro las piernas de mi mujer¡¡¡¡
Pues si que tiene unas piernas bastante hermosas, y no solo las piernas, esta hecha un bombon... gracias por el aporte y espero que se animen a participar en el calendario... por ahi andan las especificacion... un saludo amigos
Peruanita muy caliente
Que tal a Peruanita, tan caliente que ya se acabo los extintores jaja me acorde del chiste del consolador rojo.... gracias amiga, su email es rdriverking@hotmail.com
Etiquetas: Peruanita-Hot
Bandy al aire libre
Hola envio estas fotos para el blog,puedes poner mi dirección de blog www.bandysexy.blogspot.com
Gracias Bandy, espero que tengas muchas visitas y esta genial eso de tomarse fotos al aire libre... adrenalina pura, saludos amiga
Gracias Bandy, espero que tengas muchas visitas y esta genial eso de tomarse fotos al aire libre... adrenalina pura, saludos amiga
Etiquetas: Brandysexy
El regreso de Paola
Aqui van otras Pantro para estar de vuelta...
Gracias amigos, en verdad que se extrañaban, que buena figura y en lenceria, mucho mejor.... gracias por volver, aprovecho para recomendar su blog www.paolasw.blogspot.com/
Gracias amigos, en verdad que se extrañaban, que buena figura y en lenceria, mucho mejor.... gracias por volver, aprovecho para recomendar su blog www.paolasw.blogspot.com/
Etiquetas: Paola y Al
Me gustaria hacer el amor
Hola Pantro... Esta mañana me levante con ganas de mostrarme a todos los chicos de tu pagina. Me tome estas fotos para que las "usen" como se debe.... Me enantaria que hagamos el amor hoy....
Bueno pues no te culpo, tienes un par de pecho exquisitos, creo que las fotos deben usarse y tu tambien disfrutar mucho, estas de cien... gracias amiga... me fascinan tus aportes.
Bueno pues no te culpo, tienes un par de pecho exquisitos, creo que las fotos deben usarse y tu tambien disfrutar mucho, estas de cien... gracias amiga... me fascinan tus aportes.
Etiquetas: taty
La salida nocturna
(Por Sofia Dossi)
¡¿Pero que clase de pregunta es esa?! ¿Ahora me venís con ese planteo, mercachifle? ¿Acaso no era vos el que me venía con los planteos que debíamos oxigenar nuestra pareja? ¿No era vos el que me decías que saliera, que no me quedara tanto tiempo encerrada en casa, en mi trabajo, en los niños? A ver, veamos, ¿Qué hiciste con tus salidas, con tus escapadas permitidas con tus amigos? Te fuiste a pescar, ¿verdad? Te fuiste a pescar porque para vos no hay nada como salir a pescar. No hay nada más gay que un grupo de hombres que se van todos juntos a un lugar secreto a competir quién tiene el pescado más grande. Bueno, tuviste tu oportunidad para elegir y eligiste. ¿Qué te respondí cuando me hiciste la misma propuesta? ¡Que a mí no me interesaba salir ni volver a la adolescencia! Pero vos no, dale y dale con que lo hiciera.
¿Y qué pasó? Te hice caso, hice lo que me dijiste, lo que me pediste. Vos te fuiste a pescar y yo me fui a pasear lejos de acá, no me interesaba quedarme un largo fin de semana en una ciudad que no tiene secreto para mí. Me pareció interesante irme a la Capital, hay otro movimiento, otra forma de vida, más espectro para elegir el entretenimiento. Así que tomé el auto, revisé el agua, el aceite, lo limpié un poco y me dispuse a irme, lejos, a pasear. ¿Iba a ir sola? No, claro que no. Vos eligiste con quién irte, yo también lo hice. ¡Ah, no te gusta mi elección! ¿Y por qué? ¿Qué tiene Mary de malo para una noche de salida nocturna? Claro, es la mujer de tu mejor amigo, de tu cuasi hermano, tu amigo de toda la vida. ¡¿Qué iba a imaginar yo que pasaría lo que pasó?! Se trataba de una salida, ustedes se iban a pescar y nosotras a la gran ciudad. Ustedes solos en medio de la nada y nosotras en medio de toda las tentaciones que la magia de la noche puede ofrecerte.
Pero también te cae mal que nos acompañara mi gran amigo Quique, el puto como le decís vos de ese modo insultante y discriminador todo porque es un chico delicado y gay. Pero claro, vos sos un machote sin vuelta, todo un hombre que te vas con otros tipos a vaya una a saber donde. Y también te molesta que yo eligiera dónde ir, porque una mujer casada, con fama de seria, acompañada por otra también casada y para colmo con el mejor amigo de la primera y que juntas sean acompañadas con un chico gay asumido es una mala combinación, una mezcla explosiva, una potencial sucesión de hechos que van a corromper lo que bien puede ser una salida nocturna más.
A diferencia de ustedes nosotros fuimos a comer a buen lugar, luego a pasear un poco por la zona turística de la ciudad, nos detuvimos en un par de bares, bebimos algo y tal vez, lo reconozco, nos pasamos con la bebida. ¿De quién fue la idea de ir a bailar? No se, en ese momento, bajo los sagrados influjos del alcohol ese es un detalle insignificante. Quique dijo conocer un lugar espléndido, un boliche temático donde todo vale, donde hay parejas que buscan otras parejas, mujeres y hombres que son buscados y encontrados para las más variable de las combinaciones posibles donde hay todo tipo de espectáculos que van desde chicas que hacen un excelente baile sensual abrazadas a un caño como chicos que se desnudan, dejando sus esculpidos cuerpos envaselinados a la vista, mientras desarrollan sus coreografías y buenas peleas de mujeres del público en medio de un ring side de barro.
¿A ustedes la salida se les comenzó a arruinar con la lluvia? ¿Qué culpa tengo que a nosotros nos fuera al revés? Y sí, mirá, como sin querer todo comenzó a ponerse por demás divertido y caliente. Entre esos adonis alimentados con una peligrosa mezcla de anabólicos y esteroides había un negro genuino, un negro de verdad, puro, ningún gen de otra raza. La historia genética pura en ese congoleño influenciado, como alguna vez dijera Franz Fanon, por la cultura europea y que esta, por su condición de ser negro y de África fuera rechazado y por ello recalara en estas tierras donde su color, pureza y sobre todo eso que le pendía libremente entre sus piernas era la tentación más irresistible.
A mi también se me secó la boca cuando el africano se sacó de un manotazo el slip, me pareció imposible que existiera tanta carne en un solo lugar, blandiendo con una impetuosa flacidez pero disponible a todos los que estábamos ahí. Y Mary estaba ahí, con nosotros, con los demás. El congoleño miraba a todo el público desde el escenario, encandilado por las luces, su musculoso cuerpo brilloso de vaselina, pura verga, cabezona, unos huevo así de grande. ¿Qué pasa? ¡Ah, no te gusta que describa eso! Y si, debe ser duro para un machazo como vos que su mujer le diga que conoció a un hombre que tenía una pija que parecía una botella de coca cola de medio litro. ¡¡Y muerta!! Imaginate cuando se le puso duro. Ahí no hay condones que valgan, no se hacen de esos tamaños.
La noche es mágica, ¿qué hizo que el negro se fijara en Mary que apenas si le llegaba un poco por encima de sus marcados vientres musculosos? No lo se. Pero así son las cosas en el mundo, no vale la pena preguntarse por qué sin para qué, ya te lo he dicho muchas veces. Mary bajita, con su solerita amarilla que sostenía con finos breteles por sus hombros, debajo sólo una bombachita de algodón y lycra, cómoda y sensual pero nada del otro mundo, no era cola less ni una tanguita de putita buscando un tipo que la mantenga, una bombacha como cualquier otra, nada de otro mundo.
Imaginate por un momento a esos dos juntos, la mole de carne negra con su negrura extrema entre sus piernas, y mi amiga Mary, rubiecita, ojos celeste, apenas si tiene tetas, caderas angostas, culito chiquito pero firme por tantas horas de gimnasio, si mide un metro sesenta es mucho. Pero la magia de la noche, la voluntad de los dioses, la armonía del universo, la cosmovisión de las partes buscando el todo, la alineación de los planetas, el horóscopo de ese día o lo que se te cante el forro del orto el africano la eligió y a ella la encontró con las defensas bajas, sin la más mínima intensión decir que no, negarse, recordar que estaba casada con tu mejor amigo.
La subió de un envión al escenario, era parte de la coreografía y el elegante sillón transparente era parte pero no estaba ahí para que sucediera lo que sucedió. ¡O si, andá a saber! Mary lo miraba perpleja, sorprendida, maravillada. El aliento de los que estábamos ahí, el negro paseándose en el escenario orbitando a su alrededor usando su manos para que alentáramos como si estuviéramos en una tribuna futbolera, las luces, la música, los láseres, el griterío. Mary se sentó en el sofá, con los pies separados y las rodillas juntas, como una niñita. Ahí arriba, ¡te juro!, la diferencia entre uno y otro era abismal. Pero vos los veías y sabías que era inevitable lo que iba a suceder entre ellos, como si dos trenes en una misma vía fueran uno contra el otro a máxima velocidad.
El congoleño le acarició el rostro con sus manazas, luego sus cabellos, le dio un rápido beso en los labios y ella le respondió acariciándole, con ambas manos, los genitales. En ese momento el público explotó, enardecidos gritábamos como si estuviéramos en las previas a un espectáculo pantagruélico donde todos nos íbamos a devorar entre sí. Aún así, con la verga muerta, se la puso en los labios y sin resistencia ella se la mandó hasta la garganta con sus manitas crispadas sobre los costados de las caderas del tipo. El negro, por su parte, la sostenía de la nuca y la miraba sonriente mientras copulaba, moviendo las caderas para adelante y para atrás, cogiéndosela con la pija muerta por la boca
Regurgitó un par de veces, estuvo por vomitar otro más, pero ni así se la sacó de la boca. Cuando el negro la tenía bien dura ella se la mandaba hasta la garganta pero sólo le entraba un cuarto de pija negra y brillosa de sus propias babas. ¡No te rías, te lo digo en serio! La cosa que nosotros alentábamos con las palmas, el congoleño la hizo ponerse de pie, entre ambos hicieron un par de compases de baile, ¡se desató el delirio total! Le bastaron dos movimientos para que la solerita de Mary volara y quedara en bombacha negra y sandalias. La pobre sufrió un ataque de pudor, se quiso tapar los pechos con uno de sus brazos y juntó un poco las rodillas para cerrar su entre piernas y no dejar que a la vista lo que todos vimos, que tenía la bombacha mojada.
Lo que despertaba mucha excitación era lo que todos suponíamos que vendría en unos minutos más. ¿Aquella mujer tan pequeñita iba a poder soportar toda esa enorme verga que en su esplendor le iba a empujar la base de su útero hasta la garganta? Y no, yo estaba enloquecida como los demás, era parte de la masa y lo lascivo de la situación la argamasa que nos mantenía unidos a todos por saber qué iba a suceder. Mary cayó otra vez de espalda en el sofá, el negro separó las piernas, ella se corrió la bombacha y el congoleño comenzó a lamerle el chocho sin ninguna clase de prurito. Mientras le chupaban el clítoris ella se estrujaba las tetas y se sacudía como si tuviera un ataque de epilepsia. Cuando acabó pegó un grito terrible, se arqueó y cayó de lado en el sofá; el negro la puso en cuatro.
Mary lanzó otro grito cuando se la metieron hasta el fondo, ahora el tipo la sujetaba a ella de las caderas y la sacudía como si fuera un mantel después de almorzar para sacarle las migas. Cada tanto la bombacha volvía a su lugar pero él congoleño se la corría de un manotazo a la vez que le daba una buena nalgueada que le puso las carnes rojas, intensas, como si fuera las luces rojas de cualquier semáforo. En cada embestida que le pegaban Mary se meaba, ¡así como te lo cuento! Un pijazo, un chorrito de pis, otro pijazo e igual. Ella bramaba, jadeaba, se mordía los labios y se apretaba las tetas con sus propias manos. Cuando sintió que le metían un gordo y babeado pulgar por el culo casi se desmaya, era demasiado para ella; primero uno y luego el otro. El negro no dejaba de moverse ni mucho menos de mirar sin vernos; nosotros alentábamos.
Preguntó: “¿Adentro o afuera?”. Mary fue la única que gritaba “¡afuera que me preñás!”, los demás, nosotros, soltamos un desaforado “¡¡Adentro!!” y nos complació. Ahí fue cuando el rostro de placer se transformó en horror; eso no estaba previsto, pero sucedió, intentó zafarse pero claro, el negro la dominaba por completo y sólo la soltó cuando se vació completamente dentro de ella. Mary tenía el inconfundible rostro de quien sabe que algo está mal; el negro mostraba como le goteaba de la cabeza las últimas gotas de semen mientras sonreía y usaba sus manos para que volvieran a alentarlo. La tomó a Mary de la mano, hizo que se levantara del sofá, luego la alzó como a una bebé con las piernas separadas dejando a la vista el sexo rojo y chorreante de semen de mi amiga que se tapaba el rostro acongojado de vergüenza al verse expuesta tan salvajemente para que todos vieran que si, que el congoleño la había inundado con sus chorros calientes de su leche; después de eso la soltó, ambos saludaron al público como si fueran actores de una obra teatral y salieron.
Quique y yo nos paseamos por los fondos del lugar con el vestidito de Mary en mis manos, abrimos y cerramos varias puertas hasta que dimos con ellos. ¡Pobre, la tenía boca abajo contra una mesita dándole por el culo! El africano la había empalado sin piedad, Quique no pudo contenerse, “colo, perdoname, no me aguanto más” y se hizo una paja ahí mismo; el negro nos ignoraba por completo, estaba en lo suyo, Mary estaba semi inconsciente tumbada boca abajo contra el escritorio con su rostro pegado al espejo coronado de luces blancas gruñendo, sin aliento ya, ronroneando como los gatos. ¿Sabés que? Me impresionó mucho que usara sus propias manitos para separarse las nalgas facilitándole la tarea al congoleño así le entraba toda, o buena parte, de esa gigantesca y monstruosa verga sin que le partieran en dos ese culito chiquitito pero musculoso que ella tiene.
Cuando fue acabar, le sacó esa masa erecta y venosa toda enmierdada y con algunos hilitos de sangre y así como estaba se la mandó, con toda esa inmundicia, por el chocho para volver a llenárselo de leche. Lanzó un grito pero no de espanto sino de puro placer cuando eso sucedió, luego, pareció desvanecerse unos segundos. Media hora después estábamos de regreso, Mary con su rostro desencajado, tardíamente arrepentida de lo que había sucedido y nosotros en absoluto silencio mientras nos rogaba, una y otra vez, que fuéramos su cómplice con el secreto. ¿Qué pasó después? ¡Andá a saber! Tal vez calculó mal y creyó que su marido la había embarazado y no el congoleño, de otra manera no puedo explicarme como fue que tuvo ese hermoso bebé negro.
¡Y si, imagino el escándalo que se armó! Pero bueno, así pasaron las cosas; le tocó a ella, me pudo pasar a mí y te aseguro, querido, que me hubiera encantado. Y no me refiero a quedar preñada de un negro dotado sino de probar, hasta empacharme, su hermosa verga.-
¿Y qué pasó? Te hice caso, hice lo que me dijiste, lo que me pediste. Vos te fuiste a pescar y yo me fui a pasear lejos de acá, no me interesaba quedarme un largo fin de semana en una ciudad que no tiene secreto para mí. Me pareció interesante irme a la Capital, hay otro movimiento, otra forma de vida, más espectro para elegir el entretenimiento. Así que tomé el auto, revisé el agua, el aceite, lo limpié un poco y me dispuse a irme, lejos, a pasear. ¿Iba a ir sola? No, claro que no. Vos eligiste con quién irte, yo también lo hice. ¡Ah, no te gusta mi elección! ¿Y por qué? ¿Qué tiene Mary de malo para una noche de salida nocturna? Claro, es la mujer de tu mejor amigo, de tu cuasi hermano, tu amigo de toda la vida. ¡¿Qué iba a imaginar yo que pasaría lo que pasó?! Se trataba de una salida, ustedes se iban a pescar y nosotras a la gran ciudad. Ustedes solos en medio de la nada y nosotras en medio de toda las tentaciones que la magia de la noche puede ofrecerte.
Pero también te cae mal que nos acompañara mi gran amigo Quique, el puto como le decís vos de ese modo insultante y discriminador todo porque es un chico delicado y gay. Pero claro, vos sos un machote sin vuelta, todo un hombre que te vas con otros tipos a vaya una a saber donde. Y también te molesta que yo eligiera dónde ir, porque una mujer casada, con fama de seria, acompañada por otra también casada y para colmo con el mejor amigo de la primera y que juntas sean acompañadas con un chico gay asumido es una mala combinación, una mezcla explosiva, una potencial sucesión de hechos que van a corromper lo que bien puede ser una salida nocturna más.
A diferencia de ustedes nosotros fuimos a comer a buen lugar, luego a pasear un poco por la zona turística de la ciudad, nos detuvimos en un par de bares, bebimos algo y tal vez, lo reconozco, nos pasamos con la bebida. ¿De quién fue la idea de ir a bailar? No se, en ese momento, bajo los sagrados influjos del alcohol ese es un detalle insignificante. Quique dijo conocer un lugar espléndido, un boliche temático donde todo vale, donde hay parejas que buscan otras parejas, mujeres y hombres que son buscados y encontrados para las más variable de las combinaciones posibles donde hay todo tipo de espectáculos que van desde chicas que hacen un excelente baile sensual abrazadas a un caño como chicos que se desnudan, dejando sus esculpidos cuerpos envaselinados a la vista, mientras desarrollan sus coreografías y buenas peleas de mujeres del público en medio de un ring side de barro.
¿A ustedes la salida se les comenzó a arruinar con la lluvia? ¿Qué culpa tengo que a nosotros nos fuera al revés? Y sí, mirá, como sin querer todo comenzó a ponerse por demás divertido y caliente. Entre esos adonis alimentados con una peligrosa mezcla de anabólicos y esteroides había un negro genuino, un negro de verdad, puro, ningún gen de otra raza. La historia genética pura en ese congoleño influenciado, como alguna vez dijera Franz Fanon, por la cultura europea y que esta, por su condición de ser negro y de África fuera rechazado y por ello recalara en estas tierras donde su color, pureza y sobre todo eso que le pendía libremente entre sus piernas era la tentación más irresistible.
A mi también se me secó la boca cuando el africano se sacó de un manotazo el slip, me pareció imposible que existiera tanta carne en un solo lugar, blandiendo con una impetuosa flacidez pero disponible a todos los que estábamos ahí. Y Mary estaba ahí, con nosotros, con los demás. El congoleño miraba a todo el público desde el escenario, encandilado por las luces, su musculoso cuerpo brilloso de vaselina, pura verga, cabezona, unos huevo así de grande. ¿Qué pasa? ¡Ah, no te gusta que describa eso! Y si, debe ser duro para un machazo como vos que su mujer le diga que conoció a un hombre que tenía una pija que parecía una botella de coca cola de medio litro. ¡¡Y muerta!! Imaginate cuando se le puso duro. Ahí no hay condones que valgan, no se hacen de esos tamaños.
La noche es mágica, ¿qué hizo que el negro se fijara en Mary que apenas si le llegaba un poco por encima de sus marcados vientres musculosos? No lo se. Pero así son las cosas en el mundo, no vale la pena preguntarse por qué sin para qué, ya te lo he dicho muchas veces. Mary bajita, con su solerita amarilla que sostenía con finos breteles por sus hombros, debajo sólo una bombachita de algodón y lycra, cómoda y sensual pero nada del otro mundo, no era cola less ni una tanguita de putita buscando un tipo que la mantenga, una bombacha como cualquier otra, nada de otro mundo.
Imaginate por un momento a esos dos juntos, la mole de carne negra con su negrura extrema entre sus piernas, y mi amiga Mary, rubiecita, ojos celeste, apenas si tiene tetas, caderas angostas, culito chiquito pero firme por tantas horas de gimnasio, si mide un metro sesenta es mucho. Pero la magia de la noche, la voluntad de los dioses, la armonía del universo, la cosmovisión de las partes buscando el todo, la alineación de los planetas, el horóscopo de ese día o lo que se te cante el forro del orto el africano la eligió y a ella la encontró con las defensas bajas, sin la más mínima intensión decir que no, negarse, recordar que estaba casada con tu mejor amigo.
La subió de un envión al escenario, era parte de la coreografía y el elegante sillón transparente era parte pero no estaba ahí para que sucediera lo que sucedió. ¡O si, andá a saber! Mary lo miraba perpleja, sorprendida, maravillada. El aliento de los que estábamos ahí, el negro paseándose en el escenario orbitando a su alrededor usando su manos para que alentáramos como si estuviéramos en una tribuna futbolera, las luces, la música, los láseres, el griterío. Mary se sentó en el sofá, con los pies separados y las rodillas juntas, como una niñita. Ahí arriba, ¡te juro!, la diferencia entre uno y otro era abismal. Pero vos los veías y sabías que era inevitable lo que iba a suceder entre ellos, como si dos trenes en una misma vía fueran uno contra el otro a máxima velocidad.
El congoleño le acarició el rostro con sus manazas, luego sus cabellos, le dio un rápido beso en los labios y ella le respondió acariciándole, con ambas manos, los genitales. En ese momento el público explotó, enardecidos gritábamos como si estuviéramos en las previas a un espectáculo pantagruélico donde todos nos íbamos a devorar entre sí. Aún así, con la verga muerta, se la puso en los labios y sin resistencia ella se la mandó hasta la garganta con sus manitas crispadas sobre los costados de las caderas del tipo. El negro, por su parte, la sostenía de la nuca y la miraba sonriente mientras copulaba, moviendo las caderas para adelante y para atrás, cogiéndosela con la pija muerta por la boca
Regurgitó un par de veces, estuvo por vomitar otro más, pero ni así se la sacó de la boca. Cuando el negro la tenía bien dura ella se la mandaba hasta la garganta pero sólo le entraba un cuarto de pija negra y brillosa de sus propias babas. ¡No te rías, te lo digo en serio! La cosa que nosotros alentábamos con las palmas, el congoleño la hizo ponerse de pie, entre ambos hicieron un par de compases de baile, ¡se desató el delirio total! Le bastaron dos movimientos para que la solerita de Mary volara y quedara en bombacha negra y sandalias. La pobre sufrió un ataque de pudor, se quiso tapar los pechos con uno de sus brazos y juntó un poco las rodillas para cerrar su entre piernas y no dejar que a la vista lo que todos vimos, que tenía la bombacha mojada.
Lo que despertaba mucha excitación era lo que todos suponíamos que vendría en unos minutos más. ¿Aquella mujer tan pequeñita iba a poder soportar toda esa enorme verga que en su esplendor le iba a empujar la base de su útero hasta la garganta? Y no, yo estaba enloquecida como los demás, era parte de la masa y lo lascivo de la situación la argamasa que nos mantenía unidos a todos por saber qué iba a suceder. Mary cayó otra vez de espalda en el sofá, el negro separó las piernas, ella se corrió la bombacha y el congoleño comenzó a lamerle el chocho sin ninguna clase de prurito. Mientras le chupaban el clítoris ella se estrujaba las tetas y se sacudía como si tuviera un ataque de epilepsia. Cuando acabó pegó un grito terrible, se arqueó y cayó de lado en el sofá; el negro la puso en cuatro.
Mary lanzó otro grito cuando se la metieron hasta el fondo, ahora el tipo la sujetaba a ella de las caderas y la sacudía como si fuera un mantel después de almorzar para sacarle las migas. Cada tanto la bombacha volvía a su lugar pero él congoleño se la corría de un manotazo a la vez que le daba una buena nalgueada que le puso las carnes rojas, intensas, como si fuera las luces rojas de cualquier semáforo. En cada embestida que le pegaban Mary se meaba, ¡así como te lo cuento! Un pijazo, un chorrito de pis, otro pijazo e igual. Ella bramaba, jadeaba, se mordía los labios y se apretaba las tetas con sus propias manos. Cuando sintió que le metían un gordo y babeado pulgar por el culo casi se desmaya, era demasiado para ella; primero uno y luego el otro. El negro no dejaba de moverse ni mucho menos de mirar sin vernos; nosotros alentábamos.
Preguntó: “¿Adentro o afuera?”. Mary fue la única que gritaba “¡afuera que me preñás!”, los demás, nosotros, soltamos un desaforado “¡¡Adentro!!” y nos complació. Ahí fue cuando el rostro de placer se transformó en horror; eso no estaba previsto, pero sucedió, intentó zafarse pero claro, el negro la dominaba por completo y sólo la soltó cuando se vació completamente dentro de ella. Mary tenía el inconfundible rostro de quien sabe que algo está mal; el negro mostraba como le goteaba de la cabeza las últimas gotas de semen mientras sonreía y usaba sus manos para que volvieran a alentarlo. La tomó a Mary de la mano, hizo que se levantara del sofá, luego la alzó como a una bebé con las piernas separadas dejando a la vista el sexo rojo y chorreante de semen de mi amiga que se tapaba el rostro acongojado de vergüenza al verse expuesta tan salvajemente para que todos vieran que si, que el congoleño la había inundado con sus chorros calientes de su leche; después de eso la soltó, ambos saludaron al público como si fueran actores de una obra teatral y salieron.
Quique y yo nos paseamos por los fondos del lugar con el vestidito de Mary en mis manos, abrimos y cerramos varias puertas hasta que dimos con ellos. ¡Pobre, la tenía boca abajo contra una mesita dándole por el culo! El africano la había empalado sin piedad, Quique no pudo contenerse, “colo, perdoname, no me aguanto más” y se hizo una paja ahí mismo; el negro nos ignoraba por completo, estaba en lo suyo, Mary estaba semi inconsciente tumbada boca abajo contra el escritorio con su rostro pegado al espejo coronado de luces blancas gruñendo, sin aliento ya, ronroneando como los gatos. ¿Sabés que? Me impresionó mucho que usara sus propias manitos para separarse las nalgas facilitándole la tarea al congoleño así le entraba toda, o buena parte, de esa gigantesca y monstruosa verga sin que le partieran en dos ese culito chiquitito pero musculoso que ella tiene.
Cuando fue acabar, le sacó esa masa erecta y venosa toda enmierdada y con algunos hilitos de sangre y así como estaba se la mandó, con toda esa inmundicia, por el chocho para volver a llenárselo de leche. Lanzó un grito pero no de espanto sino de puro placer cuando eso sucedió, luego, pareció desvanecerse unos segundos. Media hora después estábamos de regreso, Mary con su rostro desencajado, tardíamente arrepentida de lo que había sucedido y nosotros en absoluto silencio mientras nos rogaba, una y otra vez, que fuéramos su cómplice con el secreto. ¿Qué pasó después? ¡Andá a saber! Tal vez calculó mal y creyó que su marido la había embarazado y no el congoleño, de otra manera no puedo explicarme como fue que tuvo ese hermoso bebé negro.
¡Y si, imagino el escándalo que se armó! Pero bueno, así pasaron las cosas; le tocó a ella, me pudo pasar a mí y te aseguro, querido, que me hubiera encantado. Y no me refiero a quedar preñada de un negro dotado sino de probar, hasta empacharme, su hermosa verga.-
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Peruanita desvistiendose III
Bueno aqui ya ni tan vestida jaja bien empinadita, muchas gracias Peruanita por las fotos, recibe un saludo y espero que te sientas super... besos amiga
Etiquetas: Peruanita-Hot






















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